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Un land con mucha historia, Frontierland.

Hoy quiero contaros la historia de uno de mis lands favoritos en el parque Disneyland. Comenzaré diciendo que este land cuenta con cuatro atracciones que son:

Phantom Manor, donde descubriremos los fantasmas y misterios de la novia espectral que en la mansión habita.

Thunder Mesa Riverboat Landing, un barco de vapor donde haremos un recorrido por el lejano Oeste.

Rustler Roundup Shootin’ Gallery, donde pondremos a prueba nuestra puntería por un coste adicional (2€).

Big Thunder Mountain, iremos a alta velocidad subidos a un tren donde recorreremos una mina de oro.

Por otro lado esta área también cuenta con un parque infantil llamado Frontierland Playground, un teatro (Frontierland theatre) donde en temporadas como El festival de la Selva, se celebra el musical de El Rey León y, por último, cuenta con su propia parada del tren, la Frontierland Depot, que conecta cada uno de los lands del parque.

Para finalizar esta introducción diré que si nos entra hambre, aquí también podemos comer en restaurantes como Silver Spur Steakhouse, Last Chance Café, The Lucky Nugget Saloon, Fuente del Oro Restaurante y Cowboy Cookout Barbacue.

Otro día entraremos en mas detalles tanto de las atracciones en particular, como de los restaurantes y otras zonas del land.

Ahora sí que sí, vamos al asunto que hoy nos toca. Frontierland es una zona que esta conectada y por ello tiene una historia común.

Hace mucho, mucho tiempo en el lejano oeste, había un pequeño valle a los pies de la montaña conocida como Thunder Mountain. En el rio que había en este valle, había diversas islas, una de las cuales era esta montaña, una imponente estructura formada por picos verticales y arcos de piedra natural. Dada la magnitud de la montaña, esta inspiraba la imaginación de aquellos que vivían en el valle, y por ello las antiguas tradiciones de las tribus nativas hablaban de un poderoso espíritu que la protegía y, creían que castigaría a todo aquel que se atreviese a perturbar la montaña, decían que un solo batir de sus alas, haría que la tierra temblara y se abriera.

Durante mucho tiempo, la montaña fue respetada por los habitantes del valle hasta que, los colonos blancos llegaron buscando el oro que escondían esas tierras. No hicieron caso a las advertencias de los nativos sobre una venganza sobrenatural. La búsqueda de los colonos, pronto tuvo éxito y una beta de oro fue descubierta en las rocas rojas de Big Thunder Mountain y, al correr la noticia, más colonos llegaron y el gran valle se transformó en una ciudad bulliciosa por la fiebre del oro.

Corría el año 1849 y a la ciudad le dieron el nombre de Thunder Mesa. Los siguientes años trajeron a la ciudad el ferrocarril, los grandes barcos fluviales y, sobre todo, buscadores de oro y cazadores de fortuna, todos con la esperanza de enriquecerse en poco tiempo.

La gran mina principal era de un magnate industrial llamado Henry Ravenswood, que tan pronto como se instaló, fundo la compañía minera Big Thunder Mining Company, con el fin de controlar las operaciones mineras de la zona.

Cada vez más rico, Henry comenzó sobre la colina la construcción de una impresionante mansión donde viviría él y su familia. Además de la mansión, la finca constaría de amplios jardines, decorados con estatuas de mármol y una serie de construcciones de madera blanca y cobre. En el lado oeste de la mansión se situaría el cementerio de la familia.

Aunque pronto otros edificios ambiciosos aparecieron en la ciudad, ninguno de ellos pudo eclipsar a la majestuosa Manor Ravenswood de hecho, las cosas parecían ir bastante bien en la ciudad.

Una bailarina, conocida como Diamond Lyl, consiguió una enorme pepita de oro y con ella, abrió una sala de baile llamada The Lucky Nugget. La élite de la ciudad acudía al Silver Spur Steakhouse a gastar sus beneficios. Todo en Thunder mesa iba tan bien que incluso la funeraria J. Nutterville, no podía quejarse de los beneficios de su negocio.

A pesar de todas sus riquezas, el mayor tesoro de Henry Ravenswood era su hija Melanie que, creció al margen del bullicio de la ciudad, pasando su tiempo en los jardines de la mansión.

Los acontecimientos de la ciudad y la tranquilidad cambiarían justo cuando Melanie Ravenswood se preparaba para celebrar su boda. En 1860, un terrible terremoto azotaría la ciudad, todos creyeron que, tras once años de saqueo de las riquezas de la montaña el espíritu que la protegía había tenido ya suficiente y decidió vengarse. En el terremoto el señor Ravenswood y su esposa fallecerían, a la vez que las minas de oro se derrumbaron causando una lluvia de escombros y rocas. Las malas lenguas decían que el pretendiente de Melanie, tenía previsto llevársela lejos de Thunder Mesa y, que su padre estaba furioso por ello entonces, al morir este, el pretendiente de Melanie vio claro que su cometido se podría llevar a cabo y nada se interpondría en el camino para celebrar su boda pero, de repente, el novio desapareció unos días antes de la ceremonia y, desde entonces Melanie con el corazón roto recorrería la mansión buscando a su amado vestida de novia y con un candelabro en la mano.

Los rumores de que Henry Ravenswood había regresado de la tumba para impedir la boda y para mantener a su hija en la mansión tomaban fuerza en la región, más de un caminante nocturno que por allí pasaba, pudo ver una sombra oscura tras las ventanas o escuchó el sonido de una risa maníaca haciendo eco atravesando de los jardines.

Con el paso del tiempo, la mansión cayó en el abandono y los habitantes de Thunder Mesa, demasiado asustados como para acercarse a la finca, comenzaron a llamarla Phantom Manor.

La beta de oro de Big Thunder Mountain se perdió en el terremoto y, sin la posibilidad ya de hacerse rico de la noche a la mañana, la ciudad recuperó algo de su paz. Los barcos de vapor se abrían paso perezosamente rio arriba y abajo y, fue entonces cuando los ganaderos y los agricultores se establecieron en las inmediaciones de la zona llamada Cottonwood Creek.

En ocasiones, los habitantes de Thunder Mesa se reunían para celebrar fiestas en el gran granero, Coowboy Cookout Barbacue Restaurant, trayendo con ellos algunas mesas y sillas desde su propia casa, una vez aquí pasarían el día disfrutando de la comida.

Esta es la historia de Frontierland, como veis esta plenamente conectada cada atracción, con cada restaurante, etc.

Como curiosidad diré que este es el único land con una historia conectada y es increíble la cantidad de detalles y curiosidades que en el podemos encontrar.

Espero de corazón os haya resultado interesante esta historia y, no olvidéis pasaros por @elcorazondelamagia para seguir leyendo más sobre Frontierland.

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